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lunes, 11 de marzo de 2013

¿Excelencia vs. Perfección?


"Busca la Excelencia y no la Perfección, porque el mundo no es perfecto"
                                                                                                              Joyce Meyer

Muchas veces pensamos que las figuras que nos muestran los medios de comunicación como exitosas o destacadas en los negocios, el espectáculo, o los deportes tales como el legendario Michael Jordan de los Chicago Bulls o Steve Jobs de Apple, son individuos superiores a la media muy difíciles de emular. Pero si revisamos sus vidas más de cerca, nos encontraremos con que todas esas personas tienen en común el compromiso con la excelencia en su desempeño, el cual les produce muchos más beneficios que el deseo de lograr la perfección. Pero, ¿qué significa esto?

Aunque parezcan similares, la Excelencia y la Perfección son formas de pensar y de actuar diametralmente opuestas y podría decirse que antagónicas, que producen resultados igual de diferentes en nuestras vidas.

Buscar la Excelencia vs. la Perfección

La búsqueda de la Excelencia significa comprometernos a hacer siempre lo máximo que podemos  bajo cualquier circunstancia, e independientemente del resultado final. Ni más ni menos. Lograr la Excelencia implica hacer el mejor esfuerzo posible y apostar los recursos disponibles al logro de nuestros objetivos, sin que esto implique un sacrificio o dañe nuestra autoestima. La excelencia implica aceptar que no siempre las condiciones son las mejores y que hoy puedes llegar de segundo lugar y sentirte bien, porque hiciste las cosas lo mejor que pudiste y confías en hacerlas aún mejor en el futuro.

La exigencia de la Perfección en cambio, se centra más bien en el deseo de hacer las cosas perfectas en el más mínimo detalle, pues de otro modo no son (o somos) aceptables o adecuadas. Es una creencia que percibe las cosas en términos de opuestos, bien sea como blancas y perfectas o como negras y un fracaso, sin dejar lugar a grados intermedios, ni considerar nuestras posibilidades reales o condiciones actuales. Lograr esto es imposible porque ni la vida es binaria (perfecto o malo), ni la concepción de la “Perfección” es la misma para todas las personas. 

¿Cómo diferenciar entre Excelencia y Perfección?

Una persona Perfeccionista...

·         Establece sus metas con el foco en evitar fallas y no en lograr lo mejor de sí mismo. Un ejemplo sería: “Quiero dejar de interrumpir a mi pareja cuando habla conmigo” centrándonos en el problema (interrumpir) y no el objetivo deseado (comunicarse mejor).
·         Lo que hace define su valor como persona. Cualquier error se percibe como un fracaso que afecta su autoestima y lo hará más propenso a abandonar sus objetivos. 
·         Sólo se siente bien consigo mismo mientras haya otro que le reconozca el éxito.
·         Se desempeña por debajo de sus posibilidades al evitar correr riesgos por temor a fallar. No tiene habitualmente motivos para celebrar porque la atención está centrada en lo que falta y no en lo que hay. “El vaso está medio vacío”.
·         Necesita controlar las actividades propias y ajenas pues piensa que sólo él “sabe” y puede hacerlas “perfectas”

Una pista para saber si transitamos el tortuoso camino de la perfección es revisar si siempre que terminamos algo en vez de celebrarlo, nos decimos  que “podríamos haberlo hecho mejor”...

Mientras que un Buscador de la Excelencia...

·         Establece sus metas en positivo y con énfasis en la mejora continua hacia el futuro. En el ejemplo anterior sería: “Quiero esforzarme por escuchar más y mejor a mi pareja”.
·         Se valora a sí mismo por separado de la meta con base al esfuerzo realizado para alcanzarla.
·         Se focaliza en alcanzar sus metas por su satisfacción personal sin necesidad del reconocimiento ajeno. 
·       Se reta a sí mismo para conocer hasta dónde es capaz de llegar y celebra el esfuerzo independientemente del resultado. El foco está en lo que hay. “El vaso está medio lleno”.
·         Está abierto a tomar riesgos, porque los errores y los problemas se toman como oportunidades para aprender y mejorar. Esto hace al camino más importante que la meta.
·         Basa sus relaciones en la confianza, la motivación y el respeto. Es flexible y abierto a aprender y descubrir nuevas formas de hacer las cosas.

El camino de la Excelencia es abierto, flexible y dinámico, contribuyendo al crecimiento porque “hacemos nuestro mejor esfuerzo en todo momento “.

Como ejercicio de la semana, podemos seleccionar una actividad de nuestra vida (en casa, el trabajo, haciendo un deporte, etc.) donde vamos a esforzarnos por hacer nuestras tareas lo mejor que podamos y nos felicitamos por el esfuerzo.  ¿Cómo cambia nuestra perspectiva? ¿Nos sentimos más motivados?

¡Anímense y dejen sus comentarios!











Referencias:
Frank, M.A. PhD. “Excelence vs Perfection”. http://www.excelatlife.com/articles/excellence.htm

Guarnieri S., Ortiz M. “No es lo mismo”. Ed. LID. 2010.


miércoles, 6 de marzo de 2013

¿Qué es la Asertividad? ¿Para qué ser Asertivos?


La Asertividad es un término empleado para describir la actitud que necesitamos asumir para comunicarnos y gestionar nuestras relaciones interpersonales adecuada y exitosamente. Pero para comprender qué es ser Asertivos, necesitamos ubicarnos en el contexto de nuestras relaciones y revisar cuáles son las formas típicas de comunicación que comúnmente utilizamos:
  • Agresividad. Somos agresivos cuando tomamos únicamente en consideración nuestros sentimientos y lo que creemos bueno para nosotros, olvidándonos o despreciando los ajenos al punto de creer que tenemos el derecho de imponernos a los demás. Bajo esta perspectiva, consideramos resolver las diferencias por el conflicto donde hay un ganador y un perdedor.
Aunque esto parece funcionar con ciertas personas y situaciones, a la larga terminamos recibiendo más violencia de vuelta o perdiendo a nuestros seres queridos que prefieren alejarse de nosotros.

  • Pasividad. En este caso nos privamos de hacer valer nuestros derechos y/o puntos de vista por el temor al conflicto y/o el rechazo, cediendo a la violencia, la presión, el chantaje o la manipulación. 
Esta actitud tampoco resuelve nuestros problemas, porque terminamos sintiéndonos mal con nosotros mismos, siendo infravalorados por otros y permaneciendo en situaciones que nos causan insatisfacción e infelicidad.

  • La Asertividad a diferencia de las anteriores, es una forma de aplicación de la inteligencia emocional en la que asumimos la responsabilidad de nuestros sentimientos, ideas y emociones, y decidimos expresarlos honestamente tomando en cuenta y respetando los derechos y emociones ajenas.
Ser asertivos implica ser leales a nosotros mismos pero comprendiendo que no hace falta ni imponernos, ni ceder a la presión de otros, pues cada quien tiene su versión de la verdad que es tan válida como la nuestra.

Puntos Clave para ser Asertivos

La Comunicación Asertiva no es algo que se logra instantáneamente, pero puede aprenderse y aplicarse tomando en cuenta los siguientes tips para emplear en cualquier situación de nuestra vida:

  • Hablar en primera persona: usamos “YO” evitando emplear “TÚ” para expresar nuestros sentimientos y pensamientos, de forma que evitemos culpabilizar, responsabilizar y/o poner palabras en la boca de otros. Nos centramos en las causas de los problemas y no en juzgar a los demás.
  • Usar el lenguaje corporal: miramos a las personas a los ojos cuando vamos a hablar y evitamos dar la espalda o cruzarnos de brazos manteniendo una actitud abierta y receptiva. Nuestro cuerpo está derecho y erguido, en dirección a nuestro interlocutor y nuestros gestos acompañan nuestras palabras.
  • Saber lo que queremos: sabemos qué queremos cuando nos comunicamos con alguien y nos centramos en hacer valer nuestro punto de vista y negociar una solución a los conflictos directamente, con respeto y sinceridad.
  • Hablar con claridad y honestidad: nos expresamos en un tono de voz claro, evitando hablar entre dientes o murmurando. Somos coherentes con nuestros sentimientos y palabras: decimos “SÍ” cuando queremos decir que sí y, decimos “NO” cuando queremos decir que no.
  • Cuidar de nuestras palabras y tono de voz: mantenemos nuestro tono de voz en un nivel conversacional, evitando los gritos, tonos llorosos o decir cosas de las que podamos arrepentirnos luego. Podemos actuar o expresar lo que pensamos sin necesidad de herir a los demás.
  • Abandonamos la búsqueda de aprobación ajena: dejamos de lado el hábito de pensar si los demás nos rechazarán o se enojarán porque hagamos o digamos las cosas importantes para nosotros. Del mismo modo, somos firmes y dejamos de lado a las personas y/o situaciones que vulneran nuestros derechos o atentan contra nuestra integridad personal. 
  • Escuchar con empatía: escuchamos a las personas con atención e intentamos conectar con sus sentimientos y pensamientos para darles nuestro feedback, independientemente de que estemos de acuerdo o no con ellas.
  • Responsabilizarnos por nosotros mismos: aceptamos que nadie más es responsable por cómo actuamos o quiénes somos. Nuestros deseos son tan reales como los de cualquiera y somos libres de decidir si seguimos los consejos o indicaciones de otros. Igualmente, no nos culpabilizamos o quejamos por el comportamiento de otras personas.

Ejercicio para practicar la asertividad:

  1. Pensemos una situación de nuestra vida en la cual quisiéramos ser Asertivos, por ejemplo: pedir un aumento de sueldo a nuestro jefe o decir a nuestra pareja algo que no nos gusta. 
  2. Tomemos nota de lo que nos afecta y queremos cambiar de la situación y practiquemos expresándonos frente a un espejo utilizando los tips para ser Asertivos que aplican para nosotros. 
  3. Una vez hayamos adquirido un poco de confianza en nuestra práctica, nos aproximamos a la persona y le hacemos nuestro planteamiento, teniendo presente el ser Asertivos y revisemos: ¿Cómo cambia la situación? ¿Cómo nos sentimos? ¿Hemos manejado mejor la situación que antes?

Para reforzar nuestra práctica, tomemos diversas situaciones de la vida diaria para ejercitar la asertividad, como por ejemplo: esperando ser atendidos en el supermercado, al conversar con nuestros hijos, al responderle a un desconocido, etc.

Aprender a comunicarse asertivamente lleva tiempo, pero mientras más practiquemos, más asertivos seremos y nuestra autoestima y relaciones mejorarán significativamente.


Agradecimientos a Verónica Chavez Chinea por la revisión de la versión preliminar del texto.